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En el desierto se asentaron, desde hace más de tres
milenios, bandas de cazadores y recolectores, probablemente
hablantes de dialectos pimanos, que ya conocían también
el cultivo de maíz.
Según lo han demostrado estudios arqueológicos,
las protoculturas de estas áreas tenían un alto
grado de desarrollo de la agricultura (por ejemplo, usaban
canales de riego) y eran relativamente sedentarias ; algunos
vestigios permiten inferir una cierta sistematización
de los complejos simbólicos, que después se
transmitió a los grupos descendientes a través
de conceptos religiosos y de formas de organización
social.
Por su parte, los actuales tohono oótham prefieren
pensar que fue iítoi, el "hermano mayor",
quien les enseñó los conocimientos que les permitieron
sobrevivir y desarrollar su cultura en un medio inclemente
y con recursos limitados.
En la cultura de los antiguos habitantes del desierto destacaban
: Los desplazamientos estacionales, una organización
social simple basada en grupos de parentesco que reconocían
la autoridad de cabezas patriarcales y un intercambio comercial
- ceremonial entre los miembros de diferentes aldeas.
Los Pápagos, o sus antecesores se desplazaban, según
la época, de las aldeas de verano a los campamentos
de invierno, sin que el movimiento significara vagabundeo
y ausencia de una territorialidad definida.
Los Españoles comenzaron a penetrar en el norte de
Sonora hacia fines del Siglo XVIII. Allí hallaron varios
grupos que presentaban considerables diferencias entre sí.
Aunque los Españoles llamaron genéricamente
Pimas o Pimas Altos a varias tribus y bandas que hablaban
lenguas parecidas, había una división bastante
marcada entre ellas que daba cuenta de su adaptación
a la zona ecológica que habitaban.
Respecto al período colonial esta se puede resumir
en 5 aspectos fundamentales :
a. Resistencia indígena ; los historiadores registran
2 revueltas antiespañolas (1695 y 1751) y la resistencia
enfocada más a enfrentar a los rancheros, mineros y
soldados asociada a la dominación española.
b. Invasiones Apaches ; las dislocaciones producidas por
las invasiones, hicieron que varios grupos pimanos se refugiaran,
mezclándose con quienes allí habitaban, en la
desértica parte central de la pimería alta (papaguería).
c. Las Misiones ; al momento de su expulsión de la
Nueva España (1767), los Jesuitas manejaban más
de 24 misiones y visitas en el territorio Pima.
d. Presidios y minas ; además de las misiones, la presencia
española en la Pimería Alta también estuvo
representada por mineros y soldados. En 1736 hubo una fiebre
de plata que atrajo a muchos mineros y cazadores de fortuna.
Después de la insurrección acaudillada por Luis
de Sáric, se construyeron los presidios de Tubac y
Altar.
e. Cambios en la cultura indígena ; la influencia
europea en la cultura nativa fue haciéndose sentir
cada vez más por medio de las misiones, los presidios,
las relaciones de amistad y compadrazco entre indios y europeos,
el bautismo y la evangelización, y el enrolamiento
de muchos indígenas en el ejército colonial.
En el ámbito económico, la introducción
de nuevos cultivos y de ganado contribuyó a modificar
las formas tradicionales de subsistencia. Las minas y ranchos
ocuparon a gran número de Pimas que se incorporaron
a la economía mercantil y monetaria ; comenzó
así el proceso de proletarización de los indígenas.
Durante los primeros años de la soberanía mexicana
en la Pimería Alta, bastantes colonos inmigraron al
territorio. La ocupación ilegal de tierras y fuentes
de agua, sobre todo en las zonas aledañas a Caborca,
hizo que los Pápagos se levantaran en armas en mayo
de 1840.
Como resultado de los Tratados de Guadalupe Hidalgo (1848)
y el Tratado de Gadsden (1853) se partió la Pimería
Alta en dos, una quedó en Sonora y la otra en Arizona.
En el lado mexicano había entonces más de 40
asentamientos cuya población era mayoritaria o completamente
Pápago.
Hasta la última década del Siglo XIX, muchos
Pápagos de Sonora usufructuaron sus tierras tradicionales
y, en un buen número de casas, hubo mezclas debido
a los matrimonios entre indígenas y mexicanos. En 1898
hubo enfrentamientos violentos por problemas de abigeato entre
Pápagos y rancheros, este suceso obligó al éxodo
de indígenas a Arizona, alejándose de la violencia
y encontrar mejores oportunidades de trabajo en Norteamérica.
Durante las primeras dos décadas del Siglo XX, los
colonos, apoyados por el ejército mexicano, despojaron
a los Pápagos arrebatándoles tierras de cultivo
en Caborca, Pitiquito y Sonoyta. En 1928 por instrucciones
del Presidente Plutarco Elías Calles se decretó
el ejido Congregación del Pozo Verde, confirmando así
los derechos de los Pápagos de esa localidad sobre
2,823 hectáreas y en la década de los 70 y 80
se dotaron las comunidades de Quitavac, Pozo Prieto, San Francisquito
y Las Norias y que en su conjunto no representa ni el 15%
del territorio original Pápago.
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